Antes de arrancar una nueva campaña, hay una pregunta que vale la pena hacerse: ¿la sembradora está realmente en condiciones de trabajar otra vez?

Porque una máquina puede verse bien parada en el galpón y, sin embargo, tener desgastes que recién aparecen cuando entra al lote. Y ahí, con la ventana de siembra corriendo, cualquier parada cuesta tiempo, plata y calidad de implantación.

Estas son 7 señales que conviene revisar antes de salir a sembrar.

1. Los discos ya perdieron diámetro

Los discos abridores trabajan directamente contra el suelo y el desgaste es inevitable.

Cuando pierden demasiado diámetro pueden cambiar la profundidad de trabajo, el corte del rastrojo y la calidad del surco.

No alcanza con mirar si todavía “tienen filo”: conviene medirlos y compararlos con la medida recomendada por el fabricante.

2. Las cuchillas o turbos ya no cortan bien el rastrojo

Una cuchilla desgastada puede empezar a empujar o acumular material vegetal en lugar de cortarlo correctamente.

¿La consecuencia?

Surcos menos limpios, problemas de profundidad y mayor dificultad para lograr una implantación uniforme.

Si el turbo empieza a ensobrar rastrojo, es una señal clara de que merece atención.

3. Hay juego en los cuerpos de siembra

Paralelogramos, bujes y articulaciones tienen que permitir que cada cuerpo copie correctamente el terreno.

Cuando aparece juego excesivo, el cuerpo empieza a moverse más de lo que debería y mantener una profundidad pareja se vuelve mucho más difícil.

En emergencia, esas diferencias después se ven.

4. Las ruedas limitadoras ya no acompañan bien el surco

Son fundamentales para controlar la profundidad.

Rodamientos con juego, cubiertas gastadas o una mala regulación pueden generar diferencias entre cuerpos aunque todo lo demás esté funcionando correctamente.

Una buena revisión debería hacerse cuerpo por cuerpo, no solamente mirando la máquina desde atrás.

5. El sistema dosificador perdió precisión

En una sembradora de grano grueso, una mala dosificación puede traducirse en fallas, dobles o diferencias de población.

Placas, enrasadores, sellos, cadenas, motores eléctricos o neumáticos tienen desgaste.

Antes de sembrar conviene comprobar que todos los cuerpos estén entregando una dosis uniforme.

6. Cadenas, engranajes y rodamientos ya muestran desgaste

Muchas fallas aparecen primero como pequeños ruidos, movimientos irregulares o juegos que parecen insignificantes.

Hasta que algo se rompe.

Revisar transmisiones, tensores, rodamientos y lubricación antes de campaña puede evitar varias horas parado en el peor momento.

7. La máquina funciona… pero ya no acompaña tu planteo

Esta es probablemente la señal menos evidente.

Tal vez la sembradora todavía esté mecánicamente bien, pero cambió tu forma de producir.

Más hectáreas. Otro distanciamiento. Nuevos cultivos. Más necesidad de autonomía. Dosificación variable. Corte por secciones. Otro tractor.

En esos casos, el problema no necesariamente es el desgaste.

Puede ser simplemente que la máquina que te servía hace algunos años ya no sea la más adecuada para el planteo actual.

La revisión empieza antes de entrar al lote

Esperar a que aparezca una falla durante la siembra casi siempre termina siendo más caro.

Por eso, antes de cada campaña vale la pena revisar la sembradora completa, detectar qué componentes pueden seguir trabajando, cuáles necesitan reemplazo y si la configuración sigue respondiendo a lo que hoy necesita el establecimiento.

Una buena implantación no empieza cuando cae la semilla. Empieza bastante antes, en el galpón.